jueves, 8 de mayo de 2014

Reseña: "La noche soñada" de Màxim Huerta



Título: “La noche soñada”
Autor: Màxim Huerta
Páginas: 352
Publicación: 25-03-2014 (Espasa)
Premio Primavera de Novela 2014

Màxim Huerta, autor de la novela que voy a reseñar, me gusta desde siempre. Recuerdo cuando le veía presentando el informativo de madrugada en Telecinco, hace ya casi quince años. Procuraba verle siempre porque me encantaba su forma de comunicar. He de reconocer que cuando se pasó a “El Programa de Ana Rosa” le perdí la pista. También tengo que admitir que “La noche soñada” es la primera novela suya que leo, aunque cuenta con otras tres, publicadas anteriormente. Gracias sobre todo a Twitter supe de éste último libro y, después de leerlo, sé que pronto me pondré con los anteriores porque, al igual que dando las noticias me parecía que tenía algo, también escribiendo creo que transmite como pocos.

Autor
Una copa de vino tinto, una vela y su música favorita. Es todo lo que necesita Màxim Huerta para escribir. A sus 43 años, el valenciano ya ha publicado cuatro novelas. La última, “La noche soñada”, le ha servido para hacerse con el Premio Primavera de Novela 2014. Aunque empezó a escribir cuando era niño, y no ha dejado de hacerlo desde entonces, fue su faceta de periodista la que le dio la fama, primero como presentador de informativos y después como copresentador en “El Programa de Ana Rosa”, en Telecinco, donde continúa actualmente. Asegura que le encanta compartir momentos con sus lectores y no descarta dejar la televisión para dedicar todo su tiempo a escribir. Seguro que no le iría nada mal.

Resumen / Sinopsis
Justo Brightman es un niño de doce años que vive en Calabella, un pueblo de la Costa Brava, con sus padres, su hermana y sus nueve tías. La noche de San Juan de 1980 todo el pueblo espera ansioso la llegada de la famosa actriz Ava Gardner, que va a acudir al pueblo para inaugurar el cine de verano. En esa noche mágica todo el mundo pedirá un deseo pero Justo ha decidido que en vez de pedirlo, él hará todo lo posible por hacer realidad su deseo. Esa noche tratará de cambiar su vida y la de su familia, haciendo lo que sea para que sean, por fin, felices.

Opinión personal
El libro “La noche soñada” está dividido en 38 capítulos, más bien cortos, lo que ayuda a la hora de hacer una parada en la lectura. Personalmente lo prefiero así para no tener que dejar un capítulo a medias en caso de no poder continuar leyendo, cosa que me da mucha rabia, sobre todo si la historia me engancha. De principio a fin Màxim utiliza un lenguaje sencillo, que hace del libro un texto fácil de leer y comprender. Se trata de una lectura ligera, aunque en mi caso, he sido yo la que he decidido leer más despacio para disfrutar de los detalles, de frases como “respiré hondo para sentir el aroma de siempre, ese aroma de madre que no hay perfumista que pueda imitarlo” o “te quiero, te he querido y te querré cuando ya no te conozca”. La novela está repleta de fragmentos para leer y releer, que hacen que no se pueda evitar sonreír.

En el tiempo que he tardado en leer este libro he estado deseando tener un rato para cogerlo, aunque no por lo intrigante de la trama, sino por la manera en la que está escrito, con una sensibilidad digna de destacar. La forma que tiene Màxim de describir objetos, lugares, personas y, sobre todo, sentimientos, es de alabar. No es nada fácil transmitir a los lectores lo que se tiene en mente y, sin duda, creo que el autor lo ha conseguido. No sé si lo que ha plasmado en el papel es exactamente lo que quería, pero del libro afloran sentimientos en cada palabra, en cada letra, en cada descripción… Cuando un libro engancha más por cómo está escrito que por lo que cuenta, es porque el autor ha hecho bien su trabajo.

Centrándome en la historia, me gustó desde el principio. Me encanta la relación que el protagonista tiene con su madre a lo largo de todo el libro, y lo que el niño hace por ella. Ella le adora y él haría cualquier cosa por ella. Todo por un hijo, y todo por una madre. Leyendo las palabras y reflexiones que se dedican mutuamente es fácil acordarse de la propia madre, de la infancia, de los buenos momentos… Màxim consigue que se coja un gran cariño a los personajes: Justo, su madre, la tía Visi… Son personas que fácilmente el lector puede identificar con familiares propios y que gusta recordar.

Me ha gustado mucho que la historia la narre Justo, el protagonista, en primera persona. Y que dé tantos detalles acerca de lo que piensa o siente. Eso ayuda a que el lector pueda llegar a identificarse con él y, por supuesto, a entenderle. Cuando leo un libro me gusta meterme de lleno en la historia, llegar a creer por un momento que es real y, para eso, la única manera es conocer todos los pormenores, sobre todo saber qué les pasa a los protagonistas por la cabeza. Sin duda Màxim lo logra, por un lado por el sinfín de detalles que proporciona y, por otro, por la delicadeza con la que los expresa.

El libro es una total declaración de intenciones, impulsa a buscar la felicidad, a apartar lo que hace daño y quedarse solo con lo bueno, a hacer lo posible para ser felices y hacer felices a los que queremos. Eso es lo realmente importante, la felicidad y nada más. Eso es exactamente lo que busca Justo Brightman en el libro. Aunque algunos fragmentos transmiten cierta melancolía -cosa inevitable en un libro con tanto sentimiento-, el estilo y buen gusto con que está escrito hacen que el buen sabor de boca que queda al leerlo sea indiscutible. Muy recomendable para quien le guste sentir cuando lee.

martes, 6 de mayo de 2014

Microrrelatos


NUEVA VIDA 

Berta se levantó realmente contenta ese día. El sol la despertó al colarse a través de las rendijas de la persiana, pero no le importó a pesar de lo temprano que era. Sabía que el día iba a ser muy especial para ella y estaba feliz. Ya no había marcha atrás, la decisión estaba tomada y por fin, su vida cambiaría para siempre. Se miró en el espejo y sonrió al pensar en lo que iba a hacer. 


SUEÑO CUMPLIDO  

Desde que tenía uso de razón le encantaba escribir. Tanto, que toda su vida había deseado convertirse en una novelista famosa. La afición le venía de su padre, siempre ambos con un libro en la mano. Su asignatura favorita, por supuesto, la literatura. Se conocía la vida y obras de decenas de escritores a los que admiraba, incluso había tenido la oportunidad de conocer a alguno.

Pensó en lo que acababa de sucederle, pero aún no era capaz de asimilarlo. La presentación de su primer libro. Se pellizcó para asegurarse de no estar soñando. El acto, las entrevistas con los medios y sobre todo los nervios, la habían dejado agotada, pero estaba más feliz de lo que nunca hubiera imaginado. Después de todos los libros leídos a lo largo de tantos años, por fin le había llegado el turno a ella.

Escribir la novela no le había costado demasiado, exceptuando el dolor de cervicales por las cientos de horas delante del ordenador. Pero eso ahora no le importaba lo más mínimo, solo pensaba en su libro y se moría de ganas de que todo el mundo descubriera lo que con tanta ilusión había plasmado en aquellas hojas.


TULIPANES 

El mensajero dejó la caja delante de la puerta, tocó dos veces el timbre y se marchó sin ser visto. Esas eran las instrucciones del cliente. La destinataria abrió la puerta y, a pesar de no ver a nadie, recogió el paquete y, confiada, lo abrió. Era un ramo de tulipanes, exactamente igual que los últimos cinco años en esas fechas. «Ha llegado la primavera», pensó. Y no pudo evitar sonreír.


martes, 29 de abril de 2014

Relato: Por ella

En cuanto terminé de desayunar recogí los pocos cacharros que había ensuciado y eché un vistazo rápido a la casa. Daba asco vivir allí. Aunque no tenía ganas, me obligué a volver al trabajo. Después de haberme pasado toda la noche en vela —apenas había dormido un par de horas —, lo que menos me apetecía era seguir con lo mismo. Al cansancio físico se unía un horrible dolor de cabeza que me acompañaba desde hacía tres días y parecía resistirse a dejarme en paz. Me sentía muy harto de vivir encerrado en aquel mugriento piso que la organización me había asignado, pero no me quedaba otro remedio, estaba recibiendo mucha presión por parte de mis jefes y la recompensa era demasiado grande como para abandonar ahora, justo cuando estaba a punto de finalizar el encargo. Me planteé que quizá esa fuera la última vez que aceptaba un trabajo así, aunque probablemente a mis jefes no les gustara mi decisión, pero tenía que empezar a pensar en mí. Y sobre todo debía pensar en ella, hacía tanto tiempo que no la veía, que no hablábamos, que empezaba a no recordar cómo era su voz. Ella no tenía ni idea de dónde estaba ni de lo que había estado haciendo el último año, la organización nos tenía prohibido revelar cualquier dato relacionado con el plan, ni siquiera a los familiares más cercanos. «Deseo que tengamos un hijo», me dijo el día me marché, justo antes de despedirnos, suplicándome con la mirada que volviera lo antes posible. Yo, con los ojos llorosos, le di mi palabra de que tardaría menos que la última vez. Antes incluso de terminar de decírselo ya sabía que esta vez tampoco cumpliría mi promesa. Quizá lo que pretendía era convencerme a mí mismo. Dejé de pensar en el pasado y puse todo mi empeño en terminar cuanto antes el trabajo que me habían encargado. Ya solo deseaba volver a casa, junto a ella. Tendríamos el hijo que me pidió hace un año cuando nos vimos por última vez. En ese momento lo decidí, este iba a ser el último crimen que cometería. Por ella, y por nuestro hijo.